La llamada Cuarta Revolución Industrial está en su apogeo. Vemos cómo las tareas que tomaban horas en hacerse, ahora se realizan en minutos gracias al uso de las nuevas tecnologías y el procesamiento de datos, conocido ahora como “big data”.

En la selección de personal hay ejemplos como los llamados ATS (applicant tracking systems, sistemas de seguimiento de postulantes). Sus capacidades son diversas, desde acceder a plataformas de reclutamiento online y luego preseleccionar los CV de candidatos, hasta aplicar tests psicológicos y permitir un seguimiento ordenado de un proceso a todos quienes están involucrados.

Para organizaciones que acumulan mensualmente miles de CV que preseleccionar y cientos de personas que entrevistar, un ATS llega a ser una herramienta prácticamente indispensable. Sin embargo la pregunta es “¿Podríamos tener además un robot “seleccionador” que entrevistara y tomara la decisión de a quién contratar? Técnicamente sí. Entonces, ¿Dónde está el límite?

En no perder la brújula. La tecnología funcionará siempre y cuando esté alineada a los objetivos de negocio. Los datos están a nuestra disposición, pero saber cuáles son los indicadores finos que nos permitan reclutar, medir el desempeño y analizar los mejores perfiles siempre será fruto de la estrategia de RH.

De ahí que factores de orientación y análisis como los que puede haber en una consultoría y gestión automatizada como la de SuccessFactors puede resultar un faro en el océano de los datos. La estrategia y los objetivos están bien anclados y evitan la confusión de ahogar a fuerza de estadísticas.

Cuando se usa bajo los cánones de la estrategia del negocio, el big data puede indicar, por ejemplo, que la fuga de talento obedece a que el personal se siente subutilizado. O maltratado. O sin perspectiva de desarrollo. Una vez detectado, puede generarse un cambio significativo.

Como muchos temas en dirección de personas, la transformación digital es un proceso de cambio con requisitos que no se debe de pasar por alto en la organización.

 

Con información de Ediciones Especiales “El Mercurio”, en EconomíayNegocios.com